
Por. Uziel López Sánchez
Su oficina está rodeada por fotografías, fotografías que se asoman indiscretas a nuestra mirada. En una, se puede observar el coraje de un toro frente al capote rojo del matador en medio del redondel de la Plaza de Toros, México. En otra, el maestro Juan José Arreola declamando sobre el teatro, asomándose entre los bordes de las cortinas del dosel de su cama. Un Arreola de mirada penetrante, de rostro exclamativo, y sus manos de fuerza incontenible cual literato enamorado de la palabra.
En este marco, Víctor Adrián , declara firmemente que estamos frente a un nuevo tipo de fotógrafo después de la aparición de la fotografía digital, “creo que el fotógrafo se transformó y se está transformando. No es que se haya perdido todo el conocimiento anterior. Por ejemplo, yo soy un fotógrafo que me enseñe revelando en papel y plata y disfruto mucho eso, me encanta eso y además, lo extraño, porque es como la poesía, es la nostalgia.
Pero llega un momento que en cuanto aparece lo digital, tú te das cuenta que puedes lograr lo mismo pero en lugar de hacer una foto en una semana en el cuarto oscuro te estás dos horas. Sin la poesía. Te olvidas de la poesía pero la imagen es la misma. Entonces, qué caso tiene que me ponga a seguir haciendo impresiones en laboratorio, gastando muchísimo dinero, tiempo y obteniendo el mismo resultado al que llego en una computadora.
Víctor Adrián Rodríguez es de los fotógrafos mexicanos que ha vivido la evolución de la fotografía y para él la miniaturización de las cámaras no tiene la misma relevancia que el lenguaje digital:
“El lenguaje digital trae un planteamiento nuevo a la fotografía. Estamos hablando de una fotografía que se puede crear y transformar dentro de una computadora y el resultado es distinto en su concepto. El negativo te registra algo y eso se imprime. Aquí, lo que tú tomas puedes cambiarlo totalmente y presentar otra cosa.
Para algunos es válido, para otros es un sacrilegio. Algunos fotógrafos dicen, no importa yo presento una imagen final y eso es lo que quiero presentar. Y puede tener una cuestión ideológica, noticiosa o lo que sea. Otros dicen, sí tú le tocaste el constraste ya no es la foto real, entonces estás cambiándola y sí le pusiste un montaje entonces ya destruiste la fotografía. Ambos tienen razón.
Pero estamos hablando de cosas distintas. Mi posición es que disfruto, no hablo de moral ni de ética, disfruto mucho cuando tomo una foto, la veo en la cámara, disparo y esa imagen que estoy viendo ahí es la que se imprime. Cuando la cambio, entro en otra cosa, no considero que esté haciendo fotografía sino que hago diseño o ilustración.”
Inquieto, Rodríguez se levanta del sillón, camina invitándonos a una de las computadoras de su estudio en la que nos muestra parte de su obra, contundente nos dice: “la gran parte de mi trabajo es fotografía directa usando la fotografía digital como herramienta. Pero la fotografía directa es lo que a mí me satisface. Llamó fotografía directa donde el resultado final es lo mismo o muy similar a lo que vi a través de la cámara” e indudablemente sus imágenes capturadas son la fotografía de sus palabras.
Entrevista realizada a Víctor Adrián Rodríguez
Miembro del equipo editorial de Revista Digital Universitaria.
