Objetivo

Éste espacio cibernético es parte del curso de Periodismo Gráfico
en la Licenciatura de Periodismo y Comunicación de la
Universidad Latina Campus Sur. Tiene como objetivo establecer un
vínculo de comunicación por la comunidad universitaria en México
o fuera del país, para propiciar el intercambio de experiencia
estudiantiles y el desarrollo de propuestas de aprendizaje, empleando
el discurso verbal y audiovisual.
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This cyberspace is part of the course of photojournalism degree in
Journalism and Communication at the University Latina Campus South .
Aims to establish a communication link by the university community in
Mexico or abroad, to promote the exchange of experiences and developing
student learning proposals, using verbal and visual discourse.
El eje central de este blog radica en contribuir con un marco referencial a la comunidad estudiantil, de difusión extra fronteras sobre el análisis y elaboración de investigaciones que toquen las fibras sociales más ásperas de nuestra urbe, un espacio de reflexión , retroalimentación y un sitio competente de información que sirva como fuente educacional para el lector, fomentando así , una la labor de investigación social que sirva para forjar un criterio competente dentro de nuestra sociedad.

Servidor de la Fotografía Directa


Por. Uziel López Sánchez

Su oficina está rodeada por fotografías, fotografías que se asoman indiscretas a nuestra mirada. En una, se puede observar el coraje de un toro frente al capote rojo del matador en medio del redondel de la Plaza de Toros, México. En otra, el maestro Juan José Arreola declamando sobre el teatro, asomándose entre los bordes de las cortinas del dosel de su cama. Un Arreola de mirada penetrante, de rostro exclamativo, y sus manos de fuerza incontenible cual literato enamorado de la palabra.

En este marco, Víctor Adrián , declara firmemente que estamos frente a un nuevo tipo de fotógrafo después de la aparición de la fotografía digital, “creo que el fotógrafo se transformó y se está transformando. No es que se haya perdido todo el conocimiento anterior. Por ejemplo, yo soy un fotógrafo que me enseñe revelando en papel y plata y disfruto mucho eso, me encanta eso y además, lo extraño, porque es como la poesía, es la nostalgia.

Pero llega un momento que en cuanto aparece lo digital, tú te das cuenta que puedes lograr lo mismo pero en lugar de hacer una foto en una semana en el cuarto oscuro te estás dos horas. Sin la poesía. Te olvidas de la poesía pero la imagen es la misma. Entonces, qué caso tiene que me ponga a seguir haciendo impresiones en laboratorio, gastando muchísimo dinero, tiempo y obteniendo el mismo resultado al que llego en una computadora.

Víctor Adrián Rodríguez es de los fotógrafos mexicanos que ha vivido la evolución de la fotografía y para él la miniaturización de las cámaras no tiene la misma relevancia que el lenguaje digital:
“El lenguaje digital trae un planteamiento nuevo a la fotografía. Estamos hablando de una fotografía que se puede crear y transformar dentro de una computadora y el resultado es distinto en su concepto. El negativo te registra algo y eso se imprime. Aquí, lo que tú tomas puedes cambiarlo totalmente y presentar otra cosa.

Para algunos es válido, para otros es un sacrilegio. Algunos fotógrafos dicen, no importa yo presento una imagen final y eso es lo que quiero presentar. Y puede tener una cuestión ideológica, noticiosa o lo que sea. Otros dicen, sí tú le tocaste el constraste ya no es la foto real, entonces estás cambiándola y sí le pusiste un montaje entonces ya destruiste la fotografía. Ambos tienen razón.

Pero estamos hablando de cosas distintas. Mi posición es que disfruto, no hablo de moral ni de ética, disfruto mucho cuando tomo una foto, la veo en la cámara, disparo y esa imagen que estoy viendo ahí es la que se imprime. Cuando la cambio, entro en otra cosa, no considero que esté haciendo fotografía sino que hago diseño o ilustración.”

Inquieto, Rodríguez se levanta del sillón, camina invitándonos a una de las computadoras de su estudio en la que nos muestra parte de su obra, contundente nos dice: “la gran parte de mi trabajo es fotografía directa usando la fotografía digital como herramienta. Pero la fotografía directa es lo que a mí me satisface. Llamó fotografía directa donde el resultado final es lo mismo o muy similar a lo que vi a través de la cámara” e indudablemente sus imágenes capturadas son la fotografía de sus palabras.

Entrevista realizada a Víctor Adrián Rodríguez
Miembro del equipo editorial de Revista Digital Universitaria.

No hay Fotografía definitiva

por: Uziel López Sánchez

La fotografía es, antes que nada, una manera de mirar, no es la mirada misma. Esta manera de mirar, tiene una dilatada historia, conforma lo que buscamos y estamos habituados a notar en las fotografías.
La manera de concebir modernamente es captar fragmentos, teniendo la impresión de que la realidad es en esencia ilimitada y el conocimiento no tiene fin. Mirar la realidad a la luz de determinadas ideas conjuntas tiene la ventaja innegable de dar contorno y forma a nuestras vivencias, pero también nos instruye la manera de mirar la diversidad y la complejidad infinitas de lo real.

En una sociedad moderna las imágenes realizadas por las cámaras son la entrada principal a realidades de las que no tenemos vivencia directa. Y se espera que recibamos y registremos una cantidad ilimitada de imágenes acerca de lo que no vivimos directamente. La cámara define lo que permitimos que sea "real"; y sin cesar ensancha los límites de lo real. Se admira a los fotógrafos sobre todo si revelan verdades ocultas de sí mismos o conflictos sociales no cubiertos del todo en sociedades próximas y distantes de donde vive el espectador.

Las fotografías identifican acontecimientos, les confieren importancia a los acontecimientos y los vuelven memorables. Para que una guerra, una atrocidad, una epidemia o un denominado desastre natural sean tema de interés más amplio, han de llegar a la gente por medio de los diversos sistemas (de la televisión e internet a los periódicos y revistas) que difunden las imágenes fotográficas entre millones de personas.


Una fotografía es un fragmento, acopiamos fragmentos, de los que todos almacenamos mentalmente cientos de imágenes fotográficas, dispuestas para la recuperación instantánea incluyendo a que todo fotografía aspira a la condición de ser memorable; es decir, inolvidable.
Según la perspectiva que nos define como sociedad moderna, describen un número de detalles, proponiendo a las mismas como lo son, detalles. Por lo tanto las fotografías se parecen a la vida, y su esencia es vivir ligado a la autonomía del detalle.

El trabajo y obra de los mejores fotógrafos comprometidos socialmente es a menudo condenada si se parece demasiado al arte. Nos muestra acontecimientos y circunstancias que acaso deploremos y nos pide que mantengamos distancia. Nos puede mostrar algo en verdad horripilante y ser una prueba de lo que es capaz de tolerar nuestra mirada suponiendo que debemos aceptar, o a menudo simplemente nos limita casi toda fotografía contemporánea a fijar la vista en la banalidad de su tema, recurriendo a los mismos hábitos de la ironía que se afirman mediante la surrealista sociedad de fotografías en las exposiciones y libros especializados.

La fotografía también es una insuperable modalidad del viaje, del turismo es el principal medio moderno de ampliación del mundo. La fotografía puede estar diciéndonos: esto también existe. Y eso. Y aquello. (Y todo es "humano".) Pero ¿qué debemos hacer con este conocimiento de viaje al procesar una realidad anormal y marginada recayendo en la mediocridad de mundos olvidados y clandestinos, convirtiéndose en una ineludible realidad, donde la fotografía guía nuestro pensar a uno más exquisito , de veracidad, incluyente y sobre todo de perspectiva donde no hay fotografía definitiva.